jueves, 30 de abril de 2009

Vîcla Ivîrja, protéjenos

En Gafas Wapas queremos que vos conozcas nuestro viaje para que comiences a compartir nuestros valores. Es por eso que te adentramos en parte de la mitología nórdica para pedirle a la diosa Vîcla Ivîrja que nos proteja en este nuevo camino que emprendemos y nos ayude a cumplir nuestro propósito.

La mitología nórdica era una colección de creencias e historias compartidas por los pueblos germanos septentrionales. No era una religión revelada, pues no había una verdad entregada por los divinos a los mortales y no poseía un libro sagrado. Esta mitología era transmitida oralmente en forma de una larga y regular poesía. Dicha transmisión continuó durante la era vikinga, aquí encontramos un fragmento de la historia de Vîcla Ivîrja que continua hasta la actualidad.


"La bruma asciende en los fiordos de Finlandia.
Un tinte grisaceo domina el horizonte desdibujado
y una manda de marineros desciende desde los bares del puerto.
Besan cantos rodados y los arrojan al mar.
Le piden a la diosa Vîcla Ivîrja que los proteja".

En ésta mitología Vîcla Ivîrja es la deidad que eleva y baja las mareas con las olas del barco en el cual navega. Es ella quien crea los truenos al fondo de todo, al final del mundo. Sus cabellos guardan las almas de los viajeros náufragos y ellos le hablan con los susurros de los perdidos.
La diosa está siempre custodiada por dos canes. Ellos también son su olfato, pues Vîcla Ivîrja ha perdido el suyo por el frío del tiempo. Es amiga de los pescadores y los viajeros, posándose detrás de las velas y soplando siempre a buen puerto.
En el principio del tiempo un rayo cayó sobre la madre y el padre de esta diosa, y de allí salió ella y su hermano opuesto Mänianavierto. Él es el dios del comercio y el verano para los vikingos. Su pelea es eterna y sólo en el solsticio de verano pueden hermanarse, posándose ambos en una isla al este de Finlandia. En esa isla, los marinos errantes construyeron un monumento a ambos dioses.
El odio entre estos dos hermanos hizo que se acostumbre en esas tierras a hacer viajes comerciales en verano y viajes de pesca y viajes en sí, en invierno. Los marineros más ancianos dicen escuchar el canto de la diosa cada vez más fuerte a medida que pasa el tiempo. Se dice que Vîcla Ivîrja se lleva sus almas para que naveguen su barco. En Zadar, Croacia, se ha construido un órgano de mar que simula su canto.



1 comentario:

Mariela Sardegna dijo...

Una historia bien contada y su complemento con imagen, video y mapa lo hace intersante.
Aprobado.